viernes, 17 de junio de 2016

El talento de Mr. Ripley - Comentario I

Subió a la habitación de Dickie y estuvo paseándose por ella durante un rato, con las manos en los bolsillos, preguntándose cuándo volvería Dickie. Se dijo que tal vez se quedaría con Marge toda la tarde, que en realidad se acostaría con ella. Abrió el ropero de un tirón y miró dentro. Había un traje de franela gris, nuevo y bien planchado que nunca le había visto a Dickie. Tom lo sacó del armario. Se quitó sus propios pantalones, que solamente le cubrían hasta las rodillas, y se puso los pantalones del traje. Se calzó un par de zapatos de Dickie. Después abrió el último cajón de la cómoda y sacó una camisa limpia a rayas blancas y azules.
Escogió una corbata azul oscuro de seda y se la anudó meticulosamente. El traje le sentaba bien. Se peinó de nuevo, esta vez con la raya un poco más hacia un lado, tal como la llevaba Dickie.
—Marge, tienes que comprender que no estoy enamorado de ti —dijo Tom frente al espejo e imitando la voz de Dickie, más aguda al hacer énfasis en una palabra, y con aquella especie de ruido gutural, al terminar las frases, que podía resultar agradable o molesto, íntimo o distanciado, según el humor de Dickie—. ¡Marge, ya basta!
Tom se volvió bruscamente y levantó las manos en el aire, como si agarrase la garganta de la muchacha. La zarandeó, apretándola mientras ella iba desplomándose lentamente, hasta quedar tendida en el suelo, como un saco vacío. Tom jadeaba. Se secó la frente tal como lo hacía Dickie, buscó su pañuelo, y, al no encontrarlo, sacó uno de Dickie del primer cajón de la cómoda, luego siguió con su actuación delante del espejo. Entreabrió la boca y observó que hasta sus labios se parecían a los de Dickie cuando éste se hallaba sin aliento después de nadar.
—Ya sabes por qué he tenido que hacerlo —dijo, sin dejar de jadear y dirigiéndose a Marge, pese a estar contemplándose a sí mismo en el espejo. —Te estabas interponiendo entre Tom y yo... ¡Te equivocas, no se trata de eso! ¡Pero sí hay un lazo entre nosotros!
Dio media vuelta y, sorteando el cadáver imaginario, se acercó sigilosamente a la ventana. Más allá de la curva de la carretera, podían verse los escalones que subían hasta el domicilio de Marge. Dickie no estaba allí ni en los tramos de carretera visibles desde la ventana.
«Tal vez estén durmiendo juntos», pensó Tom, sintiendo un nudo de asco en la garganta. Se imaginó el acto, torpe, chapucero, dejando insatisfecho a Dickie y maravilloso para Marge. Se dijo que a la muchacha le agradaría hasta que Dickie la torturase. Se acercó rápidamente al ropero y sacó un sombrero de la estantería de arriba. Era un pequeño sombrero tirolés, adornado con una pluma verde y blanca.
Se lo encasquetó airosamente, sorprendiéndose al comprobar lo mucho que se parecía a Dickie con la parte superior de la cabeza oculta bajo el sombrero. De hecho, lo único que les diferenciaba era que su pelo era más oscuro. Por lo demás, la nariz... al menos su forma en general... la mandíbula enjuta, las cejas si les daba la expresión apropiada...
—¿Qué diablos estás haciendo?
Tom se volvió rápidamente. Dickie estaba en la puerta. Tom comprendió que debía de haber estado en la verja al asomarse él momentos antes, por eso no le había visto.
—Bueno... sólo trataba de divertirme —dijo Tom, con el tono grave de voz que en él era síntoma de embarazo—. Lo siento, Dickie.




Después de una lectura detenida de este fragmento, he de destacar que el tema principal es el deseo que tiene Ripley por ser y vivir como Dickie, ya que envidiaba sus fortunas. Como tema secundario podríamos destacar la homosexualidad, ya que Ripley se sentía celoso de la esposa de Dickie. y decir que los temas destacados de este fragmento son los mismo que contiene la obra en sí. 

Este fragmento se localiza en el capítulo 10 de los 30 capítulos que compone la obra completa. podríamos decir de alguna forma que en este fragmento es donde se realiza la parte del nudo y si hacemos una lectura de este capítulo y los siguiente veremos como Dickie empieza de algunas maneras a ignoras y dejar de lado a Ripley. Éste queda en soledad completa y decide irse y mudarse a un piso donde adapta y se transforma en Dickie, cambiando su identidad por completo después claro de haber asesinado a Dickie. 

El narrador de este fragmento y en toda la obra, es un anarrador omnisciente y en tercera persona. Sobre el tiempo podemos decir que es lineal y sobre el espacio comentar que se desarrolla en un apartamento en Mongibello. 

Si realizamos una estructuración del texto, podríamos decir que se realiza un planteamiento en las primeras 11 lineas, como nudo; las 27 lineas siguientes y para acabar, el desenlace en las ultimas 5 lineas.

Y para terminar, podemos destacar algunos recursos literarios que se utilizan en la obra y en este fragmento que hemos comentado. Durante la lectura podemos ver algunas exclamaciones y algunas reticencias, que se encuentran también presentes en el anterior fragmento. 



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