martes, 3 de noviembre de 2015

EL DECAMERÓN Y LA OBRA LITERARIA DE BOCCACCIO

La producción literaria boccacciana comprende obras de creación escritas en italiano y, a partir de 1345, obras eruditas, compuestas principalmente en latín. Las primeras son de asunto amoroso, pero no se trata de un amor platónico, como en Petrarca, sino de un amor en el que intervienen el cuerpo y el alma. Boccaccio presenta al amor como un motor que despabila el ingenio con el fin de lograr su propósito: el goce carnal.

a) Entre los escritos italianos de Boccaccio destacan los siguientes:

- La caza de Diana (hacia 1334) es un breve poema erótico, cuya intención es alabar la belleza de las damas de su ciudad.

- El Filocolo (entre 1336-1338) es una novela en la que se narran las desventuras de dos jóvenes enamorados; el final es feliz, con el matrimonio de los dos amantes. La obra se encuadra dentro del género conocido como novela bizantina.

- El Filóstrato (que significa “abatido por el amor”) es un poema narrativo (escrito hacia 1335) en octavas reales, de temática mitológica.

- La Teseida es el primer poema épico escrito en italiano. Escrito en octavas reales, narra las campañas militares que el héroe griego Teseo sostuvo contra las amazonas y contra la ciudad de Tebas.

- La Fiammetta (hacia 1343-1344) es una narración en la que la protagonista da cuentas de las varias fases de su desdicha amorosa. Se trata de una obra pseudo-autobiográfica y ha sido considerada el primer relato psicológico moderno. En ella Boccaccio narra su historia amorosa con Fiammetta, invirtiendo los papeles y haciendo que la joven exprese el dolor por el abandono de su amante.

- El Corbaccio (hacia 1354-1355) es una violenta sátira antifemenina, que se inserta en la tradición misógina que, junto con la estilización de la mujer propuesta por el amor cortés, recorre la literatura bajomedieval, y que tendrá un eco español en el Arcipreste de Talavera.

- El Decamerón (terminado hacia 1351) es, sin duda, la obra que coloca a Boccaccio en el altísimo lugar que ocupa en la literatura europea, como creador del relato novelesco en prosa. Se trata de una recopilación de cien cuentos, en la que nuestro autor trabajó a partir de 1348. “Decamerón” significa “diez días” en griego; la obra gira alrededor de tres temas: el amor, la inteligencia humana la fortuna. Se inicia con una dedicatoria a las lectoras, pues Boccaccio se dirige a un público preferentemente femenino. Para no hacer de su colección una mera sarta de relatos, Boccaccio imagina un marco narrativo donde estas obras se insertan, componiendo una vasta y coherente arquitectura.

En el prólogo a la obra, el autor ofrece un pavoroso cuadro de la peste en Florencia en 1348, narrando las consecuencias devastadoras para la moral y las costumbres y presentando un sombrío panorama de degradación humana. Narra luego el encuentro de siete jóvenes y nobles damas (Pampínea, Fiammetta, Filomena, Emilia, Laureta, Neifile, y Elissa) que, habiendo perdido a sus familias, deciden abandonar la ciudad y retirarse al campo, para lo cual buscan la compañía de tres amigos (Pánfilo, Filóstrato, y Dioneo), también de elevados sentimientos. Llegados a un palacio campestre se proponen llevar una vida noble y bella, atenta a normas de cortesía, en medio de bailes, canciones, refinadas comidas, paseos, etc., regidos cada día por uno de ellos (el rey, que decide el tema sobre el que versarán los cuentos) que impone las reglas. Deciden igualmente contar un relato cada uno de ellos durante diez días –menos los sábados y los viernes– ateniéndose al tema que mande cada uno de los “reyes”.

El marco del Decamerón presenta un mundo estilizado, elegante, lleno de descripciones de una naturaleza encantadora. Tras quince días de retiro, los jóvenes deciden volver a la ciudad para evitar murmuraciones o que surjan entre ellos problemas debido a la convivencia. La obra se cierra con una invocación del autor a las jóvenes para las que dice escribir, excusándose de sus posibles deshonestidades, y defendiéndose de los previsibles ataques o críticas que suscitara su obra.

Las fuentes de Boccaccio son variadas: van desde los clásicos grecolatinos hasta los fabliaux franceses medievales, pero su fuente principal va a ser el ambiente florentino de su época, hasta el punto que la obra se conoció como la “epopeya de los comerciantes”.

Todos los nombres de los personajes son simbólicos: Pánfilo (amante afortunado), Filóstrato (desventurado en amores), Dioneo (lujurioso), Pampínea (amante feliz y opulenta), Filomena (ardiente), Elisa (joven amante no correspondida), Neifile (jovencita alegre y sensible), Emilia (preocupada de sí misma), Laureta (celosa), Fiammetta (goza de su amor).
La importancia del Decamerón estriba en gran parte en su muy cuidada y elegante prosa, que estableció un modelo a imitar para los futuros escritores del Renacimiento, pero también en haber constituido el molde genérico de la futura novela cortesana

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