miércoles, 4 de noviembre de 2015

COMENTARIO DEL PEQUEÑO FRAGMENTO DE LA OBRA 'EL DECAMERÓN' , BOCCACCIO

Vamos a ver un pequeño comentario sobre un fragmento de la obra 'El Decamerón' de Boccaccio:   

 -Ahora que me acuerdo, oh Tingoccio: ¿por la comadre con la que te acostabas cuando estabas aquí, qué pena te han dado allá?
A quien Tingoccio repuso:
 

-Hermano mío, cuando llegué allí, había uno que parecía que todos mis pecados sabía de memoria, el cual me mandó que fuese a aquel lugar (donde lloré con grandísimas penas mis culpas), donde encontré a muchos amigos a la misma pena que yo condenados; y estando yo entre ellos, y acordándome de lo que había hecho con la comadre, y esperando por ello mucha mayor pena que la que me había sido dada, aunque estuviese en un gran fuego y muy ardiente, todo de miedo temblaba. Lo que sintiendo uno que había a mi lado, me dijo: «¿Qué tienes más que los demás que aquí están que tiemblas estando en el fuego?». «¡Oh! -dije yo-, amigo mío, tengo gran miedo del juicio que espero de un gran pecado que he hecho.» Aquél me preguntó entonces que qué pecado era aquél; y le dije: «El pecado fue tal, que me acostaba con una comadre mía: y tanto me acosté que me despellejé». Y él entonces, burlándose de aquello, me dijo: «Anda, tonto, no temas, que aquí no se lleva ninguna cuenta de las comadres», lo que oyéndolo yo, todo me tranquilicé.
 

Y dicho esto, acercándose el día, dijo:
 

-Meuccio, quédate con Dios, que yo no puedo ya estar contigo -y súbitamente se fue. Meuccio, habiendo oído que ninguna cuenta se llevaba de las comadres, comenzó a burlarse de su necedad, pues ya había dejado pasar a unas cuantas; por lo que, abandonando su ignorancia, en aquello en adelante fue sabio. Las cuales cosas, si fray Rinaldo las hubiese sabido, no habría tenido necesidad de andar con silogismos cuando persuadió a hacer su gusto a su buena comadre.



El tema del fragmento anterior es la incertidumbre de Tingoccio y Meuccio ante las consecuencias que derivan del siguiente pecado: acostarse con sus respectivas comadres.
En este relato, perteneciente a la séptima jornada, Tingoccio realiza una visita a Meuccio tras su muerte. Meuccio, intrigado por la pena que debe pagar su amigo por el pecado de acostarse con su comadre, le pregunta qué consecuencias deberá afrontar. Sin embargo, Tingoccio afirma que no se sufre por tal pecado tras la muerte, es decir, en el cielo no se castiga el adulterio. Es cuando Meuccio, eufórico, es consciente de su necedad cometida ante considerables oportunidades.
Los relatos eróticos en tono de burla son predominantes en El Decamerón, así como lo es la representación de unos personajes caracterizados por sus imperfecciones y defectos, enalteciendo su astucia e ingenio, lo cual transmite autenticidad.
Al mismo tiempo, en este fragmento al igual que en el resto de la obra, los personajes se mueven por la búsqueda del placer mundano, el cual podemos percibir en este relato ante el ansia de Meuccio por conocer la verdad acerca del castigo impuesto por adulterar, ya que lo desea.
Este texto posee un carácter narrativo, ya que se centra en un único suceso y concede un mínimo de elementos. Es empleado el diálogo, donde predomina el uso de los verbos propios de la modalidad narrativa (pretérito perfecto simple y pretérito imperfecto) para detallar la descripción de la escena.
Se emplea en el relato una leve hipérbole acompañada de un tenue hipérbaton.
El espacio narrativo es cerrado (la habitación que compartían Meuccio y Tingoccio).
El avance temporal es lineal, lo cual es una característica propia de los cuentos de libro.
La obra de Boccaccio resalta por lo general el carácter adúltero y desgraciado de las clases más pobres durante el Renacimiento, destacando el aspecto sexual frente a la sociedad de la época. Lo cual podemos percibir en la lectura de este fragmento.
Para Boccaccio, el objetivo de la vida es alcanzar el placer disfrutando de esta misma al máximo. Podemos enlazar esta teoría con el tópico Carpe Diem, el cual invita al ser humano a lucrarse del momento.
Así, la visión laica y profana de la obra aparenta haberse implantado en la sociedad de hoy en día, donde el adulterio es en ocasiones frecuentado y el poder de la religión es cada vez menor.
La influencia de este relato es destacada en diversas artes, como por ejemplo en el cine, en la película de El Decamerón (1971, adaptación dirigida por Pier Paolo Pasolini), donde se interpretan las historias más reconocidas de la obra de Boccaccio, siendo última la historia de Meuccio y Tingoccio.

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